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CULTURA
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Cultura en crisis: en dos años cerraron al menos siete librerías en Rosario

Libreros y lectores lamentan la pérdida de lugares emblemáticos. La derogación de la ley de defensa de la actividad, aseguran, será un duro golpe

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Cultura en crisis: en dos años cerraron al menos siete librerías en Rosario
Cultura en crisis: en dos años cerraron al menos siete librerías en Rosario

Libreros y lectores lamentan la pérdida de lugares emblemáticos. La derogación de la ley de defensa de la actividad, aseguran, será un duro golpe

Por Carina Bazzoni

Algunas librerías apelan a los descuentos para sostenerse.

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Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital

Las librerías de Rosario son mucho más que un local de venta de libros: son espacios de encuentro, de divulgación de la lectura y de fomento de editoriales y autores locales. En los últimos dos años, la ciudad perdió al menos siete espacios emblemáticos, entre ellos la librería Longo, fundada en 1908. Y el proyecto para derogar la ley de defensa de la actividad librera pondrá contra las cuerdas a muchos otros locales, según advierten tanto libreros como editoriales y autores. Aun en este contexto, el sector resiste.

Aprobada en 2001, la ley de defensa de la actividad librera fue un paraguas protector para el sector, especialmente para las pequeñas y medianas empresas. La norma fija un precio uniforme de venta al público de los libros en todo el país, evitando así que grandes cadenas o tiendas virtuales realicen descuentos masivos que perjudiquen a las librerías pequeñas. La iniciativa del gobierno de Javier Milei para suprimir la ley encendió las alarmas en las cámaras y asociaciones de la actividad, que advierten sobre el riesgo de concentración comercial y el cierre masivo de librerías en el país.

El proyecto de derogación llega en un momento difícil para el sector. "Las ventas bajan por la falta de poder adquisitivo de la gente. La política económica de este gobierno provocó una gran caída del consumo en todos los rubros y las librerías no estamos exentas. Las universidades tienen sus presupuestos congelados, sus trabajadores los salarios más bajos de los últimos tiempos. Ese es el principal sector que compra libros. Por otro lado hay un cambio en los hábitos de consumo, una gran competencia de las redes y las plataformas de venta on line. Derogar la ley de fomento es un golpe duro que no se cuántas librerías podrán afrontar", explica Marcos Buchín, titular de la librería que lleva su apellido y con décadas de trabajo en la actividad.

No existe un registro certero sobre la cantidad de librerías que cerraron sus puertas en los últimos años. Sin embargo, la memoria de libreros y lectores permite reconstruir un listado de al menos siete locales que bajaron sus persianas desde 2024, la mayoría de ellos con varios años de actividad en el rubro.

En abril pasado, Totem se despidió de sus lectores. Era la primera comiquería de Rosario, pero no logró sortear la crisis económica de la pospandemia. Después de 40 años, su dueño, Jorge Saghini, decidió cerrar el local de San Martín al 1400. "La gente no tiene dinero, primero come y después te va a comprar cómics", explicaba por esos días en que decidió liquidar todos sus productos a 5 mil pesos.

Sólo unos meses antes, en febrero, Craz también había decidido liquidar su stock. A la librería del pasaje Pan, especializada en venta y divulgación de la historieta nacional, fanzines y arte gráfico, se le complicaba hacer malabarismo entre los costos crecientes del alquiler, impuestos y servicios y la baja de las ventas. "Demás esta decir que la realidad tanto del país como del sector se ha hecho inviable seguir", escribió su dueño, Javier Craz, en la cuenta de Instagram de la librería.

En la memoria de libreros y clientes se suman otros nombres de locales que bajaron sus persianas en los últimos dos años. Durante el año pasado, El Gato Eterno cerró la casona de Zeballos 1460 donde los libros convivían con café de especialidad. También Rayuela abandonó el local de Corrientes al 500 que ocupaba desde hacía 25 años. La pandemia de coronavirus y la caída de ventas que se comenzó a registrar en los años siguientes le imprimieron un golpe fatal.

En junio de 2024 cerró Longo, la librería más antigua de la ciudad, que desde 1908 ocupaba el local de Sarmiento al 1100. A mediados de 2008, el local había sido distinguido por el Concejo Municipal como "un lugar de encuentro de infinidad de vecinos de la ciudad que cultivan el amor por la lectura, el placer de curiosear, buscar y encontrar todo tipo de ediciones de los más variados autores y estilos literarios". La librería cesó su actividad tras la muerte en junio pasado de la hija de su fundador, conocida como Coqui Longo.

Otros espacios decidieron cerrar sus puertas, pero mantienen canales de comercialización virtual. Esa fue la suerte de Oslo Libros, con su local de Urquiza al 1000, un espacio donde convivían la venta de libros, un café, y un salón para muestras de arte y talleres. Lo mismo Chico y Babel, la librería de barrio Alberdi, en Zelaya al 1800, con unos ocho años de trayectoria difundiendo literatura infantil.

Para Buchín, Rosario es una ciudad librera. "Tiene una gran cantidad de locales, muchas de ellas que fueron emblemáticos como Ross o Ameghino, que ya no están, eran locales importantes con años de trayectoria", señala.

El titular de Buchín Libros empezó a trabajar en la actividad en el 85. Primero en Ameghino y en Homo Sapiens hasta que armó su propio emprendimiento: Puerto Libro, en Entre Ríos al 700, el mismo local que ocupa Buchín, desde 2006. En ese tiempo, dice, vivió de todo. "La primera gran crisis fue la de la hiperinflación del 89, donde el precio del libro no se fijaba en pesos sino en unidades libro que las editoriales publicaban a diario. Era caótico", recuerda. Después llegaron el 2001, "cuando los libros estaban baratos, pero no se editaba nada", la pandemia y la megadevaluación del comienzo de la gestión Milei.

"Así llegamos este momento y a la propuesta de derogar la ley que garantiza un precio fijo para los libros y condiciones equitativas de competencia", destaca y remarca que la iniciativa "no tendrá un impacto en la economía nacional, ni importancia para las cuentas del país, sino que va a producir la desaparición de un montón de librerías, como negocio independiente o familiar".

La caída en la venta de libros no es un fenómeno particular de la ciudad. Según datos de la Cámara Argentina del Libro, cerca del 80% de las editoriales registró una baja en sus ventas, en muchos casos significativa. El fenómeno está directamente relacionado con el contexto económico: la pérdida del poder adquisitivo, el aumento de los costos de producción —como el papel y la impresión— y la menor capacidad de consumo hacen que el libro pase a ser un gasto no prioritario.

No sólo se compran menos libros, sino que también se producen menos. En abril pasado, la cámara presentó su informe anual sobre Producción del Libro Argentino donde destaca que si bien en 2025 se publicaron 36.942 títulos, un 17% más que en 2024, la tirada total cayó un 34%, principalmente por la retracción de las ediciones estatales y las compras institucionales. Es decir, se editaron más títulos, pero con tiradas más pequeñas.

Carolina Elorza abrió Mal de Archivo a fines de 2012. La librería y el espacio cultural de Urquiza al 1600. "Las librerías independientes representamos entre el 60 y el 70 por ciento de los clientes de las distribuidoras. Por lo cual la derogación de esta ley no es un ataque a las librerías, sino a la cultura del libro", destaca.

Las librerías no son sólo espacios de venta de ejemplares. "El libro no es un producto cualquiera, las librerías independientes fomentamos la bibliodiversidad, trabajamos con editoriales y autores nóveles, a diferencia de las grandes cadenas que se centran en lo que se vende, lo que es nuevo y al año siguiente ya no existen. Todos los autores que hoy editan en los grandes sellos y son famosos, antes los alojamos en las librerías independientes", apunta.

Elorza destaca que la ley de fomento de la actividad no significa un costo para el presupuesto nacional y desmiente que derogarla permitirá reducir el precio de los libros. "Quizás pueda suceder en una primera instancia, pero una vez que se liquide lo que existe, será imposible mantenerlo. El libro tiene muy poca ganancia y si se venden con muchos descuentos alguien va a tener que cobrar menos: hay editoriales y autores que van a desparecer, porque a las grandes cadenas no les va a importar una novela o un libro de cuentos que vende dos ejemplares al año".

Aun así, remarca, "hay mucho movimiento y mucha unión entre las librerías, editoriales y autores para sostener la ley. Este año se conformó la Cámara de Librerías Independientes de Rosario, que este fin de semana estamos haciendo la primera feria del libro infantil y juvenil, también se formó la Cámara Argentina de Librerías Independientes y tenemos una comunidad de lectores que nos apoyan porque lo que sucede alrededor de una librería de barrio es algo único que no se ve en otros espacios".

A Raúl Valentini le gusta definirse como lector, antes que como librero. Desde hace casi 20 años está al frente de Oliveiro, una librería que se encuentra en pleno centro de Granadero Baigorria, al lado de la Iglesia y enfrente de la plaza y de la Municipalidad. "Es una librería de barrio o una cueva de libros, como a muchos les gusta llamarla y elegí este lugar del centro porque era mucho más tranquilo, donde la gente pasa caminando, no tiene la velocidad de la ruta 11", cuenta y en la descripción define lo que podría considerarse el genoma de las librerías independientes.

Un sector que, afirma, "viene de una crisis tras otra", pero que de derogarse la ley de fomento "entrará en una etapa terminal", pronostica. Lo mismo, dice, que "los espacios para hablar de libros, compartir libros y conocer un autor, un estilo o un género literario nuevo".

Por eso, destaca, si desaparece la norma, "no sólo perderán las librerías, sino también los lectores porque lo que se busca es construir un pensamiento único, descartar cualquier visión crítica, donde la gente pueda leer sólo los libros que la industria está interesada en vender".

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