De chico asistió a un taller barrial y hoy preside la asociación civil que lo contuvo
Sebastián creció en la exvilla La Lata donde encontró un taller que le brindó afecto y oportunidades. Ahora encabeza Sembrando Derechos, que inauguró su nueva casa a metros del espacio anterior

Sebastián creció en la exvilla La Lata donde encontró un taller que le brindó afecto y oportunidades. Ahora encabeza Sembrando Derechos, que inauguró su nueva casa a metros del espacio anterior
La asociación civil Sembrando Derechos abrió sus puertas en barrio Corrientes.
La asociación civil Sembrando Derechos abrió las puertas de su nueva casa en el corazón de barrio Corrientes el sábado pasado. Su presidente, Sebastián Martínez, fue uno de los niños que en la década de 1990, junto a sus hermanos, llegó al espacio que había abierto un grupo de militantes radicales en la por entonces villa La Lata, donde se garantizaba una merienda, apoyo escolar y se realizaban diversas actividades.
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Sebastián es el menor de ocho hermanos, hijos de una madre soltera de La Lata que trabajaba todo el día y limpiaba casa. Desde chicos, sus hermanos más grandes salían a pedir a la calles. "Pedían pan, facturas, ropa, todo lo que se pueda para ayudar a mi vieja. Así vivíamos en esa época", cuenta el actual presidente de Sembrando Derechos en diálogo con La Capital.
"Da la casualidad que mis hermanos van a pedir en la panadería que tenía el papá de Fabián y Mónica Peralta", refiriéndose a los fundadores de lo que sería el Taller de la Libertad, el espacio al que perteneció Sebastián. "Ahí los invitaron a tomar un vaso de leche y comer una factura. Después empezaron a hacerlo habitualmente: mis hermanos pasaban dos o tres veces por semana", recuerda.
"Los Peralta tenían ganas de poner un taller de niños, con apoyo escolar y para llevarlos a jugar a la pelota. Decidieron ir a hablar con mi mamá. Ella los esperó con torta frita y mate, que era lo que había en casa. Y a partir de ahí pasaban a buscar a mi hermano los sábados y lo llevaban a la casa que se había transformado en el Taller de la Libertad".
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De a poco, el espacio fue tomando forma y se sumaron los vecinos y amigos. "Llegó un momento que había muchos pibes, era una época de crisis, saqueos. Hacía falta territorio. Nos daban apoyo escolar, regalos para el día del niño, sidra y pan dulce en las fiestas. El trabajo que hacían era todo autogestivo, mediante donaciones. Yo los veía y decía: estos tiene mucha plata. Pero en realidad nosotros éramos muy pobres, aunque con grandes valores que nos transmitió mi vieja que, sin saber leer ni escribir, llevó adelante, con sus ocho hijos, una vida dura. Pero nos sacó derechitos", recordó.
En un contexto difícil, el taller les brindó experiencias que se llevaron consigo. "Pasamos muchas cosas lindas en el taller. Conocimos canchas de fútbol, campamentos, el cine. Y lo hicimos con todo nuestro grupo de amigos del barrio. Nos pasaban a buscar y nos llevaban a los distintos lugares, nos daban apoyo escolar".
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Después de Sebastián y sus hermanos fueron pasando otras generaciones y cuando la ciudad fue cambiando y muchas familias fueron reubicadas, la organización los siguió hasta el barrio Godoy.
Sebastián pudo volver al espacio que lo vio nacer y crecer. Primero como profesor de educación física, dando una mano en las actividades de los sábados. Y ahora, como presidente de la asociación que reinauguró en Corrientes 3035, a pocas cuadras de donde nació el primero.
"Soy un muchacho que conoció la resiliencia. Gracias a dios yo tuve una infancia muy sana, muy linda. Y tuve la posibilidad de estudiar. Fue duro porque fui metalúrgico cinco años y medio y mientras trabajaba hacía el profesorado de educación física. El objetivo ahora es brindar oportunidades, trabajar por y para la gente", remarca.
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La casa de Sembrando Derechos abrió sus puertas el sábado pasado. " Son vecinos, amigos, cada uno con su historia, su resiliencia. Se hace en el barrio donde todo comenzó. Así son las vueltas de la vida. ¿Quién iba a pensar que esos niños que fueron a un taller hoy están llevando adelante esta asociación civil dentro del mismo barrio y manteniendo los mismos principios? La idea es volver a las raíces, al acercamiento con la gente, a brindar oportunidades, a escuchar al vecino".
El espacio abierto en pleno barrio Corrientes cuenta con diversos talleres, asesoría jurídica, espacios para pensar el consumo problemático y, esencialmente, busca recibir, contener y generar comunidad entre los vecinos.
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Ahora, afincados de nuevo a pasitos de donde empezó todo, el desafío es seguir demostrando que ese empuje que contagió el primer taller y que hoy lleva adelante Sebastián, alcanza para cambiar la realidad de los vecinos.
Se trata de Zaira, de 17 años y oriunda de Pérez. La joven se encontraba internada en grave estado desde el siniestro producido en la madrugada del sábado
Por Nicolás Maggi
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