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ECONOMÍA
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05·Economía

El 'dólar oculto' de los Cedears: por qué su precio no depende solamente de Wall Street

Comprender el impacto del tipo de cambio implícito es clave para evitar sorpresas en la cartera. Por qué el acierto corporativo no siempre se traduce en ganancias en pesos.

El 'dólar oculto' de los Cedears: por qué su precio no depende solamente de Wall Street
El 'dólar oculto' de los Cedears: por qué su precio no depende solamente de Wall Street

Imaginemos a dos inversores, ambos minuciosos analistas del mercado tecnológico. A principios de año, coinciden en un diagnóstico idéntico: las acciones de una importante firma de inteligencia artificial en Nueva York van a subir un 20% debido a sus excelentes balances. Ambos aciertan el pronóstico.

Sin embargo, al momento de liquidar sus posiciones, uno de ellos percibe una ganancia espectacular en pesos, mientras que el otro apenas logra empatarle a la inflación local.

¿Cómo es posible que, habiendo acertado exactamente el mismo negocio y la misma empresa, sus resultados reales sean tan dispares? La respuesta no está en Wall Street, sino en la arquitectura financiera local y en una variable que funciona como un "dólar oculto".

Para entender este fenómeno, primero tenemos que precisar qué compramos cuando adquirimos un Certificado de Depósito Argentino (Cedear). Estos instrumentos son títulos que cotizan en el mercado local y que representan una fracción (o un múltiplo) de una acción de una empresa cotizante en el exterior (como Apple, Coca-Cola o Mercado Libre), o de un fondo cotizado (ETF).

El precio de un Cedear en la bolsa local no se fija de forma arbitraria. Es el resultado de una equivalencia matemática que vincula tres variables bien definidas:

Es el precio del activo original en su mercado de origen (generalmente en dólares en la Bolsa de Nueva York).

Como una acción de Wall Street puede ser muy cara en pesos, los Cedears se dividen en fracciones. Por ejemplo, si el ratio de una empresa es 10:1, significa que necesitás 10 Cedears para igualar a una acción física en el exterior.

Es el valor del dólar financiero (comúnmente asociado al contado con liquidación o CCL) que el mercado convalida para arbitrar el precio entre Buenos Aires y Nueva York.

La fórmula base que define su cotización en pesos se estructura de la siguiente manera:

Precio del Cedear en pesos = (Precio de la acción en USD x Tipo de cambio implícito) / Ratio de conversión.

Los dos motores que mueven un Cedear

Invertir en estos certificados implica activar de forma simultánea dos fuentes de riesgo y rendimiento totalmente independientes:

Vinculado al éxito del negocio, sus balances, las tasas de interés de la Reserva Federal y la volatilidad propia de la renta variable en Wall Street.

Vinculado exclusivamente a la fluctuación del dólar financiero en la Argentina. El Cedear es, fundamentalmente, un activo dolarizado; por ende, cualquier movimiento de las cotizaciones libres del billete verde va a impactar en su precio de forma directa, al margen de lo que ocurra con la empresa en el exterior.

Para visualizar cómo interactúan estos motores, analicemos dos situaciones teóricas y simplificadas mediante ejemplos numéricos. Supondremos una empresa ficticia cuyo ratio de conversión es 1:1 (un Cedear equivale a una acción).

Imaginemos que la acción de la empresa cotiza a USD 100 y se mantiene completamente plana durante un mes. No hay noticias, no hay variaciones. Sin embargo, en el mercado local, el dólar financiero pasa de $1.000 a $1.200 debido a tensiones macroeconómicas.

Resultado: El inversor obtuvo una ganancia nominal del 20% en pesos sin que la empresa haya alterado su valor internacional en un solo centavo. El rendimiento fue impulsado netamente por el motor cambiario.

Este es el escenario que suele descolocar a los inversores principiantes. La empresa presenta un balance estelar y su acción en Nueva York trepa un 10%, pasando de USD 100 a USD 110. Al mismo tiempo, el mercado cambiario doméstico experimenta un proceso de calma o apreciación del peso, provocando que el dólar financiero descienda de $1.200 a $1.050.

Resultado: A pesar de haber seleccionado una excelente acción que subió en el mercado internacional, el inversor local experimentó una pérdida nominal en pesos del 3,75%. El motor cambiario contrarrestó y anuló por completo el rendimiento del negocio subyacente.

Este doble efecto no es una mera hipótesis matemática; se manifestó con claridad en diversos períodos de la historia bursátil argentina.

Un caso sumamente ilustrativo se da de manera recurrente durante las fases de estabilización cambiaria o tras la aplicación de esquemas de endurecimiento monetario.

Cuando el Banco Central logra contener la brecha cambiaria y las cotizaciones del dólar financiero retroceden o permanecen fijas por un tiempo prolongado, los Cedears detienen su marcha alcista en pesos.

Durante estos períodos de apreciación del peso en términos reales, muchos inversores observan con frustración que los índices bursátiles estadounidenses como el S&P 500 o el Nasdaq marcan nuevos máximos históricos, mientras que los saldos de sus cuentas comitentes locales medidos en pesos muestran variaciones mínimas o negativas.

La explicación técnica radica en que la caída del tipo de cambio implícito actúa como un ancla sobre el precio del certificado local.

Operar con Cedears permite diversificar el riesgo argentino y acceder a las principales compañías globales con pesos desde una cuenta local. No obstante, el instrumento conlleva riesgos específicos que el inversor tiene que tener presentes:

Algunos Cedears de empresas medianas o pequeñas poseen muy bajo volumen de negociación diaria en la plaza local, lo que puede dificultar la salida o generar distorsiones en los precios de compra y venta.

Si bien la renta variable internacional es una inversión pensada para el mediano y largo plazo, las urgencias cambiarias de la economía local pueden forzar fluctuaciones bruscas de corto plazo que afecten la liquidez inmediata en pesos.

Al valuar el atractivo de un Cedear, analizá primero la salud de la compañía en dólares y, de forma separada, el atractivo de ingresar al tipo de cambio implícito actual.

Para evaluar si tu estrategia es exitosa, se recomienda monitorear la evolución de la cartera en su equivalente a dólares financieros, aislando el efecto de la devaluación del peso.

Períodos de brechas cambiarias máximas suelen encarecer el tipo de cambio implícito, incrementando el riesgo de una corrección posterior en el precio del Cedear si dicha brecha se reduce.

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