El mundo en vilo: EEUU e Irán buscan la paz pero Israel quiere guerra
Un memorando firmado entre Estados Unidos e Irán abrió una compleja instancia de negociación para poner fin al conflicto, aunque la continuidad de los ataques israelíes en el sur del Líbano amenaza con frustrar cualquier avan…

Por Telma Luzzani
Han comenzado los 60 días de negociaciones más arduas y accidentadas de los últimos tiempos. El presidente Donald Trump y su par iraní, Masoud Pezeshkian, firmaron el miércoles 17, en forma virtual, un Memorando de Entendimiento (MdE) para poner fin a la guerra que Israel y Estados Unidos desataron, sin previo aviso y sin motivo válido, contra Irán.
Desde ese miércoles, empezó a correr el plazo de 60 días que Washington y Teherán se dieron para consensuar las condiciones hacia un acuerdo de paz definitivo. Pero el MdE adolece de un defecto nefasto: el cumplimiento de la primera cláusula de ese documento depende de la colaboración de un tercer país, Israel, cuyo gobierno no tiene el menor interés en que haya paz.
"EEUU e Irán declaran el fin inmediato y permanente de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano, y se comprometen a no iniciar ninguna operación militar el uno contra el otro y a no amenazarse o usar la fuerza entre sí", estipula el primer ítem del MdE.
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La clave es el Líbano. Irán lo ha dejado claro en todo momento. El fin de los bombardeos y la retirada de las tropas de Israel del Líbano es una condición innegociable para que el gobierno iraní se siente a conversar sobre un acuerdo de paz. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, lo sabe y ex profeso continúa con los ataques. Inmediatamente después de la firma de MdE, embestidas de su ejército en decenas de ciudades del sur libanés dejaron al menos 47 muertos y cientos de heridos.
El resultado era previsible: el importante avance que se había logrado con la firma del memorando se esfumó en 48 horas. El jueves, como estipula el punto 4 del MdE, "EEUU levantó el bloqueo naval" contra los puertos iraníes e Irán"restableció el tráfico marítimo en el Estrecho de Hormuz a su plena capacidad". Los mercados reaccionaron eufóricos por el descenso (fugaz) del precio de petróleo.
Desde ese día, cerca de mil barcos que esperaban (algunos desde el 2 de marzo) empezaron a circular por la vía marítima. Pero el sábado, el estrecho se volvió a cerrar. El Comando Central de las Fuerzas Armadas de Irán anunció que la medida era una respuesta a lo que consideró un "flagrante incumplimiento y violación por parte de Estados Unidos de la primera cláusula del acuerdo, dada las continuas e implacables violaciones del alto el fuego por parte del régimen sionista en el sur del Líbano".
Desde que comenzó la guerra el pasado 28 de febrero, las marchas y contramarchas, las declaraciones confusas y contradictorias de Trump, las noticias falsas y las violaciones de las promesas han estado a la orden del día. Desde la firma de MdE todo esto se ha multiplicado y acelerado.
En ese contexto, al cierre de este artículo, EEUU ofrecía una versión contraria a la iraní sobre el Estrecho de Hormuz. El Comando Central del Pentágono afirmó que "el paso seguro a través de la vía navegable internacional permanece intacto; el sábado transitaron por el estrecho 55 buques mercantes que transportaron grandes volúmenes de carga y más de 17 millones de barriles de petróleo hacia los mercados globales".
Con la mediación de Pakistán y el respaldo de varios países (China, Rusia, Turquía y Qatar, entre otros), los delegados estadounidenses e iraníes acordaron un documento de 14 puntos en el que, claramente, Irán obtiene las mayores concesiones, como por ejemplo el "respeto a su soberanía e integridad territorial (…) y a la no interferencia en los asuntos internos de su país" (ítem 2).
Otros dos puntos importantísimos para Irán –aunque muy relativizados en la redacción del texto– apuntan al orden económico. EEUU"se compromete a levantar, en un calendario que se acordará como parte del acuerdo final, todo tipo de sanciones actualmente impuestas a Irán, incluidas las resoluciones de la ONU, las del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), así como todas las sanciones unilaterales estadounidenses, tanto primarias como secundarias" (ítem 7).
El otro (ítem 11) afirma que EEUU"se compromete a que, en vista del progreso de las negociaciones para un acuerdo final, los fondos y activos congelados o restringidos de la República Islámica de Irán serán liberados y estarán plenamente disponibles".
¿Se cumplirá? Trump no es un presidente que se caracterice por respetar los acuerdos. Un análisis actual indica que, en esta guerra asimétrica entre el mayor ejército de la Tierra y un país acosado por las sanciones pero resiliente, el más poderoso –EEUU– ha sufrido una derrota estratégica al nivel de la que padeció en el siglo pasado en Vietnam.
En relación al tema nuclear, ambos acordaron discutir, a lo largo de los 60 días de plazo, el tema del enriquecimiento de uranio en laboratorios iraníes. El gobierno islámico, por su parte, reafirmó su negativa a desarrollar armas nucleares.
Hace días que la Casa Blanca viene presionando al premier israelí en forma pública. En la cumbre del G7, en Francia, Trump no le pidió a Netanyahu ni ética ni humanidad… simplemente lo instó a disminuir su pulsión criminal. "Bibi debe ser más responsable ya que está muriendo demasiada gente en el Líbano. Para atacar a Hezbollah no hacía falta derribar edificios con decenas de civiles". Y admitió su complicidad con el genocidio israelí al asegurar: "Sin mí, Israel no existiría, porque ningún otro presidente estuvo dispuesto a hacer lo que yo hice".
En la misma línea, el vicepresidente J.D. Vance buscó demostrar al mundo que EEUU quiere poner en caja a su socio. "En el fondo, los israelíes, al igual que todos los demás, deben respetar este proceso de paz, que es fundamentalmente beneficioso para ellos y para toda la región".
"Cuando parece que estamos a punto de lograr un gran avance en el acuerdo, de repente, se produce una gran explosión en una zona densamente poblada de Beirut, y muchas personas que no tienen nada que ver con Hezbolá pierden la vida. Eso es inaceptable (…) queremos asegurarnos de que no vuelva a ocurrir", reclamó el vicepresidente.
Pero Israel no para de provocar. Con la excusa de crear una zona de seguridad, el viernes, Netanyahu advirtió: "Israel permanecerá en la franja de seguridad del sur del Líbano todo el tiempo que sea necesario".
Trump ha decidido entonces jugar una carta que podría darle resultados: empezó a contactarse con los candidatos opositores que le disputan a Netanyahu el cargo de premier, en las próximas elecciones del 27 de octubre. "Es muy probable que apoye a Netanyahu en las próximas elecciones, pero necesito ver quién se presenta como candidato. Tenemos una buena relación, pero él tiene que ser más racional", presionó el estadounidense en declaraciones a la radio pública de Israel.
Basado en su éxito en las elecciones de Argentina y Honduras, Trump pregona que su apoyo será decisivo para la victoria de Netanyahu. Los principales contendientes para reemplazarlo son el exprimer ministro Naftali Bennett y el exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Gadi Eisenkot.
Según el diario israelí Yedioth Ahronoth, el enfrentamiento entre Trump y el actual primer ministro israelí es inevitable. Sugiere que, por influencia de Netanyahu, Trump creyó que la guerra con Irán sería "un paseo por el parque", pero descubrió otra realidad.
La Casa Blanca lleva tiempo buscando poner fin a la guerra con Irán –asegura el diario de mayor circulación en Israel– y cuando percibió que el premier israelí intentaba sabotear las negociaciones entre bastidores, comenzó a atacarlo. "Netanyahu no quiere poner fin a la guerra ni llegar a un acuerdo, sino más bien, reanudar los bombardeos", aseguró el Yedioth Ahronoth en un artículo previo a la firma del memorando.
Según el medio, el premier israelí sabe que sin EEUU no conseguirá avanzar en su proyecto y que no puede romper esa alianza. Esto mismo le recalcó el vicepresidente Vance al ultraderechista y belicoso gabinete de Netanyahu: "Donald Trump es el único jefe de Estado que simpatiza con Israel en este momento. Si yo estuviera en el gabinete de Israel, no estaría atacando al único aliado poderoso que me queda en el mundo". Y reafirmando la complicidad de la Casa Blanca con las muertes en Gaza y Líbano, les "recordó" que, en los últimos tres meses, dos tercios del armamento de defensa de Israel han sido financiados por los contribuyentes estadounidenses.
Ayer sábado, la Casa Blanca anunció que el yerno de Trump, el emprendedor de hoteles cinco estrellas en la tierra arrasada de Gaza, Jared Kushner, y el amigo inmobiliario del presidente, Steve Witcoff, ya están en Suiza para participar en las negociaciones con Irán.
Por su parte, el vocero de Cancillería iraní, Esmail Baghaei, anunció el viaje de la delegación diplomática de su país a Ginebra con el objetivo principal de exigir el cumplimiento de los compromisos que fueron asumidos por la otra parte (léase cesar los ataques en el Líbano). En cuanto a los representantes de Qatar y Pakistán, se espera que lleguen a Suiza hoy domingo.
¿Será un nuevo —y luego fallido— intento de acuerdo? Todas las alternativas están abiertas.
Tiene una trayectoria de más de 30 años como periodista y analista de política internacional. Trabajó en numerosos medios gráficos (Página 12, Tiempo Argentino y Clarín) y medios audiovisuales. Fue conductora de Voces del Mundo en Sputniknews y co conductora en el multipremiado programa de VISION 7 INTERNACIONAL emitido por la TV Pública. Tiene varios libros escritos. Los más conocidos son: "Todo lo que necesitás saber sobre la Guerra Fría" (2019); "Territorios vigilados. Cómo opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica" (Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2012); Venezuela y la revolución (2008), entre otros.
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