El municipio impulsa un proyecto para recuperar una zona estratégica de la costa central
El bloque libertario propuso como alternativa montar un polo gastronómico por iniciativa público-privada en la ex-Zona Franca de Bolivia, entre Pellegrini y San Juan

El bloque libertario propuso como alternativa montar un polo gastronómico por iniciativa público-privada en la ex-Zona Franca de Bolivia, entre Pellegrini y San Juan
Por Lucas Ameriso
Virginia Benedetto
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La zona Franca de Bolivia fue recuperada bajo la órbita municipal en 2019 luego de un estado de abandono que imperó por décadas.
Un sector privilegiado de la costa central está en la mira de varios proyectos de reconversión. Se trata de la ex-Zona Franca de Bolivia, un sector cedido por Nación al Ejecutivo pero que presenta sectores con peligro de derrumbe por efecto de la erosión retrogradante del río. Ante ello, el municipio tiene en carpeta una iniciativa para sumar unos 18 mil metros cuadrados a la continuidad de un espacio verde. Para ello se deberán ejecutar primero un estudio de suelo y luego invertir unos 6 mil millones de pesos en acondicionar el terreno con el refulado de piedras y arena para ganarle esta franja al Paraná. Por otro lado, el bloque libertario en el Concejo propuso desarrollar un polo gastronómico por iniciativa público-privada.
A comienzos de la década de 1970 este sector de la costa central fue cedido para instalar una zona franca de Bolivia a fin de que ese país contara con una salida fluvial en el puerto de Rosario. Desde 1988, el lugar quedó con viejas maquinarias arrumbadas, oxidadas, galpones inutilizados y con un marcado abandono. Luego de años de gestiones, finalmente en 2019 el municipio tomó el sector, que fue cedido por Nación.
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Lo cierto es que las intervenciones urbanas comenzaron desde hace algunos años en toda la zona circundante. Desde Pellegrini hacia San Juan, el municipio generó espacios verdes, parquizó la zona y montó senderos peatonales con un circuito para actividades recreativas. Y en la ex zona franca boliviana se desmontaron estructuras y el relieve quedó en su mayoría a nivel de la línea ribereña.
Ahora, resta la obra más compleja en un sector de antiguos muelles, con vías del ferrocarril desplomadas al agua, barrancas inestables que dan prueba de la erosión de las aguas sobre la costa.
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En los despachos oficiales del municipio ya existe un proyecto de ejecución para jerarquizar el espacio sumando más áreas verdes y respetando la estética del lugar. Según explicó a La Capital el subsecretario de Obras Públicas rosarino, Juan Manuel Ferrer, se impulsa una intervención sobre 18 mil metros cuadrados bajo un presupuesto de unos 6 mil millones de pesos.
Previamente se requiere un estudio de batimetría sobre la barranca para analizar cuáles son los niveles donde hay desmoronamientos. Verificar el estado del lecho bajo agua y luego otro a nivel de superficie y también a nivel de la superficie. Esos datos permitirán estudiar la estructura que se puede llevar adelante. Este primer paso representaría un costo de unos 60 a 80 millones de pesos.
El proyecto municipal permitiría ganar una lonja de entre ocho y 10 metros en un sector de la zona franca de Bolivia y otro con unos 30 metros de extensión sobre el límite con el Club Náutico Rosario.
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"Creemos que es ejecutable y pasaría por hacer una mejora en la barranca con el colocado de una malla geotextil con un pedraplén con diversos tipos de piedra para que se solidifique. Luego, hay que bajar la reja y ganar metros, sumar vegetación y áreas verdes y alguna concesión para gastronomía, pero a menor escala", detalló Ferrer.
También se deberían retirar adoquines y objetos en desuso para luego desmontar los viejos galpones portuarios y liberar aún más la visual al Paraná. "Es evitar que el río le gane a la barranca, y no imponer una estructura por encima de la línea de ribera. Es un proyecto ciento por ciento del Estado con más espacio verde, no impermeabilizado; es decir, en diálogo con la estética de la costa norte", graficó Ferrer. Y agregó: "Es una obra que puede estar entre seis y 10 meses de ejecución".
El proyecto está en conversaciones con la Casa Gris sobre su financiamiento y desde el punto de vista de su desarrollo en ingeniería presenta un avance de más de un 80 por ciento.
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La iniciativa presentada ante el Palacio Vasallo por el concejal Juan Pedro Aleart propone promover inversiones privadas en aproximadamente 33 mil metros cuadrados, con una extensión cercana a los 553 metros de longitud y un ancho promedio de 60 metros.
"Queremos que este sector se convierta en una nueva puerta de acceso al río, transformándose en un polo gastronómico, cultural, recreativo y turístico que atraiga inversiones y genere oportunidades", había marcado el propio Aleart.
La propuesta impulsa la radicación de inversiones privadas destinadas al desarrollo de espacios gastronómicos, culturales, recreativos, comerciales y de entretenimiento familiar, garantizando simultáneamente el acceso público irrestricto al río, la preservación de las visuales hacia el Paraná y la parquización del sector.
"Hace años que la Municipalidad y la provincia tienen pendiente la recuperación de este sector. Por eso presentamos una propuesta concreta", remarcó el edil libertario.
En relación a la propuesta de Aleart, tanto Ferrer como el secretario de Gobierno municipal, Sebastián Chale, ofrecieron sus consideraciones. "El proyecto que propone tiene un costo estimado entre 45 y 60 millones de dólares y en el doble de la superficie de la reconstrucción de los muelles en el Parque España. Consideramos que para el recupero de la inversión un privado debería tener la concesión por 100 años. Además, la idea de la gestión es ganar espacio público y no tercerizarlo", apuntó el subsecretario de Obras Públicas.
Es decir que entre la batimetría del suelo, de unos 60 a 80 millones de pesos, más lo que el Ejecutivo considera debería desembolsar un privado para hacer el proyecto de Aleart (entre 45 millones a 60 millones de dólares) su concreción resultaría "imposible y desaconsejada. Son millones y millones de dólares contra 5 mil a 6 mil millones de pesos. Hacer una planta enorme de hormigón no tendría sentido. En vez de ir por encima de la línea del río hay que evitar que la erosión avance y en el marco de un parque público y no un espacio privado de acceso a la gente. Y para garantizar el recupero de la inversión habría que llenarlo de espacios gastronómicos, no es el perfil de la costa, debe haber supremacía de áreas verdes".
Por su parte, el secretario de Gobierno recordó que se hicieron relevamientos por agua y por tierra del lugar. "Hay que evitar la erosión y donde históricamente hubo muelles creemos que podría intervenir la Dirección de Vías Navegables de Nación para los estudios de batimetría. En cambio, con los muelles del Parque España solo nos dieron la autorización para avanzar", indicó Chale, para agregar: "Lo de Aleart son maquetas hechas con inteligencia artificial pero el problema es el costo de reconstrucción de estos muelles abandonados. Las maderas que lo sostenían nunca tuvieron mantenimiento. Hemos visto nuestro proyecto con la provincia y quedará para una nueva etapa, pero no encaja en el esquema de concesiones por el costo de la inversión. No lo pensamos como un megacomplejo al estilo Puerto Madero".
Por Florencia O'Keeffe
Por Lucas Ameriso
Por Matías Petisce
Por Florencia O'Keeffe
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