"Estoy extasiado". Maxi López posa por primera vez con su mujer, la modelo sueca Daniela Christiansson, y sus cinco hijos
En divertida producción familiar, hablan de su nueva vida en Argentina y de sus ganas de casarse

Veinte años después de haber dejado nuestro país para continuar su carrera futbolística en Europa, Maxi López (41) volvió a la Argentina, listo para echar raíces y comenzar un nuevo capítulo en Buenos Aires. Si bien el plan original era venir sólo por tres semanas –mientras durara su participación en el reality MasterChef Celebrity–, lo cierto es que, con el correr de los días, entendió que su carrera como ex futbolista le acercaba un sinfín de oportunidades en estas tierras. Y para empezar a trazar este nuevo camino contó con el apoyo incondicional de su pareja desde hace doce años, la modelo sueca Daniela Christiansson (35). "Sin ella, todo esto no habría sido posible", dice orgulloso tras dejar su casa de Suiza e instalarse en Buenos Aires junto a sus hijos en común, Elle (3) y Lando, de cinco meses. Su vuelta tenía un plus más que especial: el reencuentro y la cotidianeidad con sus hijos mayores, Valentino (17), Constantino (16) y Benedicto (14), nacidos de su anterior matrimonio con Wanda Nara (39). "Estoy viviendo un sueño. Siento que todo lo que me esforcé durante muchos años para tratar de tener a mi familia unida, con todos mis hijos juntos, hoy se está concretando", confiesa.
–¿Cómo estás viviendo esta nueva etapa?
Maxi: Muy feliz, estoy disfrutando de una nueva paternidad y me encanta. Solange (segundo nombre de Wanda, por el que llama Maxi a su ex) me dijo en septiembre del año pasado: "Necesito que vengas y me des una mano con los chicos, que me ayudes a organizarlos". Entonces hablé con Dani y le dije: "Creo que es momento de vivir allá, los chicos están en la adolescencia y tengo que acompañarlos".
–Tenés también la suerte de contar con una pareja que alentó esto desde el principio…
Maxi: Siempre nos hemos acompañado en cada una de nuestras mudanzas. Cuando empezamos a vivir juntos, compré una casa en Milán y establecimos que esa iba a ser nuestra ciudad "base" por nuestras carreras. Después de vivir ahí cinco años, nos mudamos a Inglaterra y después a Suiza, ya con Elle recién nacida. A pesar de que yo no tenía ningún proyecto laboral en Suiza, entendí que Dani necesitaba estar cerca de sus papás en esa nueva etapa. Por eso, cuando surgió la posibilidad de volver a la Argentina, ella también vio lo importante que era para mí reencontrarme con mis hijos.
Daniela: Lo que pasa es que somos familia, ¿no? Donde voy yo, viene él y viceversa: en esta estamos juntos. Como dice Maxi, tenemos una dinámica de mudanzas muy aceitada. Si bien no fue una decisión fácil, en el fondo yo sabía que esto era lo que había que hacer, ya era tiempo de que Maxi cumpliera también su sueño de volver acá.
–¿Cómo se organizan como familia ensamblada?
Maxi: Muy bien. Alquilé una casa cerca de donde está viviendo mi ex así los chicos pueden moverse con más autonomía. Hoy ellos están conmigo, pero si de repente surge un plan con la madre, obviamente se van con ella. Un día están en la casa de la mamá, otro día están en casa… Todo fluye con naturalidad. Viviendo esto es inevitable no pensar en que finalmente cumplimos el sueño de tener a nuestra familia unida.
–Es notable cómo cambió tu vínculo con Wanda…
–"El tiempo acomoda las cosas", esa es una frase que tengo en la cabeza desde los últimos quince años. Ustedes no entienden la felicidad que manejo estos días con mis hijos mayores… Todo nuevo para mí: ir a las reuniones del colegio, llevarlos a los entrenamientos, buscarlos en las fiestas de egresados… Todas esas cosas que siempre quise hacer hoy las estoy haciendo. Y, además, en Argentina donde también están los primos, los tíos, la abuela. Es perfecto.
–Sorprende la relación que tienen hoy con Wanda y cómo lo viven con humor. Incluso protagonizan una ficción vertical, Triángulo amoroso…
–Pensar que estuvimos tan mal… Hace tiempo me di cuenta, y ella también, que pelear te saca energía, te saca salud. A mí no me gusta confrontar, sí peleo hasta la muerte por mis hijos, pero después, ya me parece mucho. Pelear está pasado de moda, hay que tratar de disfrutar todas estas pequeñas cosas.
–Daniela, ¿qué te pasa a vos cuando lo ves a Maxi trabajando con su ex?
Daniela: Para mí es muy divertido. Me hace reír mucho y me gusta verlo en su nuevo rol de actor. Maxi no lo mira porque no le gusta verse, le da impresión.
Maxi: Obviamente tuvimos que poner límites porque si fuera por el rating, el canal metía todo al asador. [Se ríe]. Con Dani nos complementamos muy bien, todos los proyectos nuevos que me van saliendo los charlamos. Yo entiendo su trabajo cuando tiene que viajar, desfilar y hacer campañas y ella entiende los míos.
Daniela: Hablamos siempre de todo. Pensá que mi trabajo como modelo también es complicado, estás en producciones con otros hombres y es un tema sensible.
–¿Son celosos?
Daniela: Lo justo. Los dos somos así, moderados en nuestros celos.
–¿Y vos cómo te llevás con Wanda?
–Daniela: Casi no nos conocemos. Nos hemos cruzado, pero nunca hablamos. Salvo un "Hola, cómo estás", no más. Tampoco tuvimos la oportunidad. Ahora que estamos viviendo en la Argentina, tal vez se dé.
–Repasemos su historia de amor. Maxi, ¿qué fue lo que te cautivó de Daniela?
Maxi: Me acuerdo que el impacto de verla fue fulminante, un flechazo. Yo estaba en un restaurante de sushi en Milán con amigos y llegó ella con cuarenta amigas, todas de la misma agencia de modelos. Y ahí nos presentó un amigo en común.
–¿Y cómo la conquistaste?
Maxi: Pará, no fue tan fácil. Los primeros seis meses no me dio bola. Ella estaba en su mundo, sus viajes, sus desfiles. Me acuerdo que fui a dos o tres eventos donde sabía que estaba ella para ver si la enganchaba, pero no hubo caso.
Daniela: Se la hice un poco difícil. [Se ríe]. Es que yo me acababa de separar de mi pareja anterior después de cinco años de relación, así que no quería nada serio. Y, además, estaba a full con mi trabajo. Me lo presentaron y ni enterada de que era jugador de fútbol, ese era un mundo completamente desconocido para mí. A decir verdad, tampoco me entusiasmó que fuera futbolista porque enseguida pensé que era mujeriego. Después lo conocí y me di cuenta de que cada día me gustaba más. Y que esos prejuicios que tenía debía dejarlos a un lado porque me estaba enamorando.
–Me imagino que debe haber sido un desafío para la relación tener carreras tan demandantes…
Daniela: Sí, pero nos organizamos. Creo que lo más difícil para mí fue cuando a Maxi le llegó la propuesta de ir a jugar a Brasil para Vasco da Gama. Ya llevábamos cinco años juntos y esa era la primera vez que tenía que tomar la decisión de si quería seguirlo y apostar a lo nuestro o quedarme y seguir construyendo mi carrera. Fue difícil, pero elegí seguir mi instinto, muy dentro mío sabía que Maxi era la persona con quien iba a pasar el resto de mi vida, con quien quería formar una familia. Lo encaré y le pregunté si en algún momento tenía pensado un proyecto de familia conmigo y me dijo que sí. Ahí le di para adelante y hoy tenemos dos hijos hermosos. Nunca antes había sentido lo que siento por Maxi. A veces pienso: "Qué bueno que seguí mi instinto".
Maxi: Otro momento crítico fue el año pasado. Después de haber estado todos los días juntos en los últimos cinco años, nos tuvimos que separar mientras yo participaba en MasterChef. Así estuvimos casi todo el 2025. Yo estaba en Buenos Aires y ella en Suiza. Fue un año lleno de desafíos, pero como decimos en el fútbol, Dani la sacó de la cancha, la sacó del estadio porque se la re bancó.
Daniela: Creo que lo más difícil fue atravesar la etapa final del embarazo sola y con mi hija. Si bien tenía la ayuda de mi mamá y Maxi venía cada vez que podía, era triste no poder estar juntos… Tampoco yo podía viajar a Buenos Aires porque a esa altura no tenía permitido subirme a un avión.
–Maxi, hace poco protagonizaste junto a Valentino la campaña del Día del Padre para Key Biscayne, ¿cómo fue esa experiencia?
Maxi: Muy buena. Es la primera vez que trabajo con uno de mis hijos y la verdad es que nos fue bárbaro. Me encanta seguir compartiendo cosas con ellos. Todo esto me tiene extasiado, estoy fascinado.
–¿Y qué tal ser papá de una mujer?
Maxi: Me tiene totalmente embobado, a todo le digo que sí. Yo pensaba que no quería tener hijas mujeres y cuando llegó Elle todo cambió. Es como un amor diferente. Si bien a todos quiero por igual, siento que con ella tengo otra manera de relacionarme.
Daniela: Es una locura y soy yo la que tengo que poner límites. Si fuera por él, le daría todo lo que pide. Lo tiene completamente dominado. [Se ríe].
–Hace cinco años que están comprometidos…
Daniela: Yo todavía estoy esperando. [Se ríe].
–¿Cómo fue el compromiso?
Daniela: Volvimos de Brasil, pasó la pandemia y en mi cumple de 30 años, me dijo de comprometernos. Y yo no le creí ni un poquito. [Se ríe]. La verdad es que nunca soñé con casarme ni nada de eso, por eso cuando me lo pidió, no me lo creí. Me dio el anillo y pensé que era un regalo más.
–¿Hay planes de casamiento?
Daniela: Hoy estamos con muchas cosas, los chicos, la organización de la familia y todavía seguimos organizando la mudanza en Buenos Aires. Me parece que no es el mejor momento para pensar en una boda.
Maxi: Ganas no faltan, queremos casarnos, pero como dice Dani, hoy tenemos otras prioridades. Vamos paso a paso. Por fin se están acomodando las cosas… Creo que sólo es cuestión de esperar un poco más.
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