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Inspirados en la Antártida, crearon un revolucionario “electrodoméstico” para producir hortalizas en el hogar

Es del INTA, puede usarse a escala familiar y manejarse desde el teléfono móvil

Inspirados en la Antártida, crearon un revolucionario “electrodoméstico” para producir hortalizas en el hogar
Inspirados en la Antártida, crearon un revolucionario “electrodoméstico” para producir hortalizas en el hogar

EL CALAFATE, Santa Cruz.- Una idea que nació para cultivar verdura fresca en las bases antárticas y bajar así el consumo de alimentos enlatados a militares y científicos, hoy se proyecta en escala familiar: un dispositivo que permitirá de forma sencilla y eficiente cultivar verdura dentro del hogar y que ocupará el espacio de un electrodoméstico.

El prototipo está siendo puesto a punto ahora en la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Santa Cruz y promete revolucionar la producción de verduras en los hogares argentinos.

Se trata del módulo denominado Maphi M2, un sistema que permite producir verduras de hoja, aromáticas y germinados de alto valor nutricional conocidos como microgreens dentro del hogar de manera automática.

El equipo controla la intensidad y duración de la luz que reciben las plantas, su nutrición y la temperatura ambiente del espacio en el que se desarrollan los cultivos.

“Este ‘electrodoméstico’ es una combinación de la experiencia adquirida en sistemas productivos frutihortícolas de zonas en las que el desarrollo de la agricultura requiere enfrentar condiciones climáticas adversas, como bajas temperaturas o fuertes vientos, como en Patagonia Sur, y los resultados de más de diez años de investigaciones desarrolladas en el Proyecto MAPHI, una iniciativa orientada a generar alimentos frescos en el continente antártico”, dijo Jorge Birgi, quien en 2015, cuando la tecnología hidropónica no estaba tan desarrollada, imaginó que era posible intentar un modelo para la Antártida.

La idea nació hace más de una década, cuando el ingeniero agrónomo recibió en su oficina de la Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz del INTA un correo electrónico y a partir de él se propuso lo que parecía casi una misión imposible: cultivar verduras en la Antártida.

Así nació el desafío, desarrolló el prototipo del Módulo Antártico de Producción Hidropónica, MAPHI, y diez años después en las bases Marambio, Esperanza y Belgrano II se producen verduras todo el año, en tanto proyectan el cuarto en otra base argentina.

El proyecto fue fruto de la colaboración entre el INTA, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, el Comando Conjunto Antártico (Cocoantar) y la Dirección Nacional del Antártico, en tanto también participó la EEA Mendoza del INTA, que tienen a su cargo la evaluación de cada semilla que ingresará al continente blanco.

Para el hogar Con los tres MAPHI en marcha, el equipo del INTA se propuso desarrollar uno similar, pero a escala familiar, una suerte de modular con hidroponía interna, con los parámetros ya programados, en cuyo interior crecerán las hortalizas que luego irán al plato familiar.

Las plantas estarán en la propia cocina y, a través de un vidrio, se podrá observar día a día el crecimiento.

El sistema surge de la necesidad de contar con una alternativa eficiente para la producción de verduras en entornos urbanos en donde no se dispone de espacio para un cultivo convencional.

Además, uno de los objetivos de diseño fue vincular la producción hortícola con nuevas herramientas digitales y la intervención de la IA.

“A diferencia de otros sistemas, MAPHI M2 se pensó para simplificar al máximo la experiencia de producir, automatizando procesos complejos con el aprovechamiento de nuevas herramientas digitales optimizadas con hardware y software hecho a la medida del desarrollo”, explicó Birgi a LA NACION.

Destacó que el objetivo no es solamente producir alimentos, sino también acercar a las personas la experiencia de cultivar dentro de sus hogares utilizando tecnología de avanzada.

Actualmente, el sistema se encuentra funcionando en la Estación Experimental Agropecuaria INTA Santa Cruz, donde el equipo técnico del MAPHI está evaluando el desempeño productivo de distintas especies hortícolas, ajustando el algoritmo de producción e integrando IA a la app telefónica.

El módulo familiar MAPHI M2 se caracteriza por su estética moderna y elegante, con terminaciones con materiales de calidad, como madera de lenga, aluminio y acero.

El objetivo es permitir al usuario el uso e instalación del equipo en espacios comunes del hogar, como si fuese un mueble o electrodoméstico más.

“Uno de los pilares del proyecto es que la gente pueda en su casa, sin conocimientos previos, hacer un cultivo en un espacio reducido pensando en una persona que esté en un departamento o bien que no tenga conocimientos sobre cultivos”, detalló Birgi.

Agregó que también apuestan a que sea una experiencia agradable y automática que no requiera invertir demasiado tiempo en la producción y apunta a que los usuarios puedan disfrutar de la producción.

Otro aspecto a destacar es el uso de las herramientas digitales “para que el usuario pueda usarlo desde el teléfono o bien que tenga cierta información del cultivo disponible en todo momento, desde el celular o desde la computadora”.

“Para usarlo no es necesario tener conocimientos previos; solo basta con descargar una app y seleccionar la especie a producir, colocar las semillas presembradas en la bandeja de producción y llenar los depósitos del sistema.

El equipo se encarga de todo lo demás, administra automáticamente variables críticas, conductividad eléctrica, temperatura, duración del día e intensidad de la luz.

También permite regular el consumo eléctrico, que a su máxima capacidad es similar al de una PC”, explicaron desde el INTA.

La rapidez con que se desarrollarán los cultivos la elige el usuario, que además puede optar por consumir las verduras en estadios tempranos de crecimiento para priorizar una mayor concentración de nutrientes o esperar hasta su crecimiento máximo dentro del sistema, para obtener un mayor volumen de alimento.

La producción de verduras frescas está prevista en un ciclo de 10 a 15 días aproximadamente, cuenta con una alta eficiencia en el uso del espacio y el agua y, si bien es automatizable, también tiene la opción de uso manual.

El proyecto tiene tres etapas: la primera, de diseño y construcción del sistema tal cual como hoy se está poniendo a punto en el INTA Santa Cruz; la segunda etapa, a cargo de Daniel Laguía y Leonardo González, quienes desarrollaron desde cero el software, la app telefónica y las bases de datos que permiten el automatismo del sistema.

Ambos profesionales son parte del equipo MAPHI de los módulos antárticos.

La tercera etapa, aún en curso, llevada adelante por el equipo técnico del Dr.

Martín Díaz de la Universidad Nacional de La Matanza, cuyo objetivo es un plan de negocios, un estudio de mercado y el desarrollo de la imagen del producto, datos de sumo interés para ajustar el diseño, funcionalidad y costos del producto final.

Terminada esta instancia, se espera transferir el desarrollo a empresas interesadas en fabricarlo y distribuirlo.

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