Messi y el arte de convertir al Mundial en la felicidad del potrero rosarino
El mejor jugador del mundo, Lionel Messi, está disfrutando de su sexta Copa y no para de hacer goles. El rosarino está libre de presiones y brilla al máximo

El mejor jugador del mundo, Lionel Messi, está disfrutando de su sexta Copa y no para de hacer goles. El rosarino está libre de presiones y brilla al máximo
Por Lucas Vitantonio (enviado especial)
Lionel Messi hace malabares con la pelota ante Jordania. El diez lleva seis goles en el Mundial.
Es el mejor momento de Lionel Messi en su carrera. Porque más allá de los 39 años que tiene en el lomo hay algo que ubica este presente de ensueño en la selección argentina como lo más destacado de su vida profesional: está disfrutando exclusivamente de jugar a la pelota, sin las presiones que tuvo siempre de tener que demostrar si podía ser campeón del mundo y bancarse que lo comparen desde el día que nació con el otro astro nacional: Diego Armando Maradona.
Leo está jugando este Mundial con la naturalidad que lo hacía en los potreros de la zona sur de Rosario, con desparpajo, sonriente, feliz, pleno, junto a sus compañeros y en busca de poder llevar a la selección lo más lejos posible, pero sin ninguna mochila que lo presione y lo juzgue permanentemente. Y la sonrisa del diez es la alegría futbolera de todo un país que se volvió a ilusionar con estos "Muchachos".
Aquí en Estados Unidos al mejor jugador del mundo se lo ve disfrutar de cada momento, de cada instante, cada entrenamiento, cada partido, cada ronda de mate con sus compañeros en la concentración, hasta cuando habla con los medios, porque sabe que es su sexto Mundial y la lógica marca que será el último que juegue en plenitud física y futbolística, aunque si de romper récords se trata Leo es una máquina de superarlos, incluso lo hace permanentemente con sus propios registros.
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Tras la victoria ante Jordania por 3 a 1, donde ingresó en el segundo tiempo y metió un gol de tiro libre ante una floja respuesta del arquero, Leo esta vez no habló con la prensa en la zona mixta, aunque caminó sonriente entre los cientos de periodistas que lo aguardaban, ya en la madrugada del domingo en Dallas. Sin embargo, luego el capitán de la selección lanzó un breve mensaje lleno de ilusión apuntando a lo que viene. "Una victoria más para completar la fase de grupos. Seguimos juntos…", posteó Leo en redes.
Messi ingresó en el complemento ante Jordania y volvió a agitar las redes. Anotó su sexto gol en esta Copa y estiró su récord mundialista a 19 gritos, en otra noche mágica del diez en Dallas. No es un dato menor, además, que desde lo personal toda su familia está abrazada a su papá Jorge para que siga mejorando de su estado de salud.
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Con el verano estadounidense instalado con altísimas temperaturas y vientos secos que levantan aún más la sensación térmica, Leo también eleva el termómetro de la pasión de los hinchas argentinos. Su leyenda continúa y parece no tener techo.
Desde que comenzó el Mundial anotó una tripleta ante Argelia (3-0) y luego se despachó con dos perlas frente a Austria (2-0). Y este sábado ingresó en el complemento y convirtió el tercero en el triunfo con Jordania (3-1).
Todo con un Leo siempre despejado, tranquilo, radiante, contento, ya sin esas ataduras que antes podían significarle no haber logrado el máximo título a nivel de selecciones, que algunos injustamente le facturaban, pero que en Qatar 2022 lo logró. Entonces allí mismo también desde las estadísticas se metió entre las grandes leyendas de la historia del fútbol, siendo incluso para muchos el mejor de toda la historia.
Con esta espontaneidad se mueve el diez en este Mundial. Esa que lo acompañó cuando descubrió desde pibe que su juguete preferido para toda la vida sería la pelota. Y por eso la maneja como nadie, la mima, le regala golazos y la hace dibujar parábolas mágicas que sólo él puede inventar.
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Claro que todo esto se da en el marco de la competencia más exigente del mundo, donde todo cuesta muchísimo y están los jugadores más destacados del planeta, pero Leo igual se esmera en que parezca todo fácil y sencillo.
Ahora la historia seguirá el próximo viernes 3 de julio ante Cabo Verde en una Miami pintada de celeste y blanco, en el primer partido de eliminación directa que afrontará la selección y donde no hay margen de error.
Los antecedentes de la fase de grupos impecable quedarán archivados y en este duelo por los 16avos de final todo arrancará de cero y Argentina deberá ratificar las credenciales de candidato, pero sin otra receta que hacer los méritos para superar al rival y seguir con vida en la Copa del Mundo.
En los 20 años de Messi en los Mundiales este es por lejos el más está disfrutando, más allá de cómo termine la historia. En Alemania 2006 era un pibe que se quedó con las ganas de jugar más, en Sudáfrica 2010 el equipo de Maradona no terminó de engranar, en Brasil 2014 estuvo a un pasito de ser campeón, en Rusia 2018 todo salió patas para arriba, en Qatar 2022 se coronó como el mejor de todos y ahora acá en Estados Unidos, México y Canadá disfruta de su último baile, no para de hacer goles y de emocionar a todos, transportando su magia y admiración a cada rincón del planeta.
La felicidad de Messi es la sonrisa de todos, en especial de los argentinos y particularmente de los rosarinos, testigos de eso potreros periféricos donde se inició la leyenda.
Por Alicia Salinas
Por Gonzalo Ruiz Jujich
Por Lucas Vitantonio (enviado especial)
Por Juan Iturrez
Por Ariel Etcheverry
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