"No tenemos capacidad humana ni logística": el dramático testimonio de una venezolana en Santiago tras los terremotos
Fanny Lisbeth Bonilla González contó que su familia vive horas de angustia tras los sismos que golpearon a su país. Aseguró que se registraron más de 30 réplicas y pidió ayuda internacional para asistir a las víctimas.

Fanny Lisbeth Bonilla González contó que su familia vive horas de angustia tras los sismos que golpearon a su país. Aseguró que se registraron más de 30 réplicas y pidió ayuda internacional para asistir a las víctimas.
Los fuertes terremotos que sacudieron a Venezuela ayerdejaron cientos de muertos y heridos, además de un profundo dolor entre quienes siguen la tragedia desde lejos. En Santiago del Estero, Fanny Lisbeth Bonilla González, venezolana radicada en la provincia desde 2003, relató cómo atraviesa este dramático momento con su familia en el país caribeño.
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Dos sismos de 7,2 y 7,5 grados en la escala de Richter golpearon a Venezuela con apenas un minuto de diferencia. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento de 7,5 fue el más potente registrado en el país desde 1900. Tras la catástrofe, el Gobierno declaró el estado de emergencia en todo el territorio y designó a La Guaira como "zona de desastre".
En diálogo con Noticiero 7, Fanny contó que recibió la noticia con profunda angustia, ya que el epicentro de los terremotos se registró en su provincia natal, donde aún viven su madre, hermanos, tíos y otros familiares.
"Es inevitable en este momento dar una entrevista sin hacer mella en los sentimientos de todos los venezolanos. Lo recibí en condiciones de salud desfavorables, pero no deja de ser un terrible golpe", expresó.
La mujer relató que durante las horas posteriores a los sismos intentó comunicarse con sus seres queridos en medio de las dificultades. "Estuve tratando de comunicarme con mi mamá, con tíos que viven en la ciudad de Valencia, Estado Carabobo, donde fue el epicentro más grande. Gracias a Dios han ido evacuando", señaló.
También describió el dramático momento que atravesó su madre durante los movimientos. "Mi mamá en medio del terremoto no podía salir a la calle por la magnitud. Se tambaleaban las escaleras y se quedó allí, a las buenas de Dios, hasta que pasó el segundo terremoto, que fue el más fuerte, el más sentido", contó.
Fanny aseguró que la situación continúa siendo crítica por la cantidad de réplicas registradas. "Hasta el momento se han sentido más de 30 réplicas. Es impactante, es demasiado perturbador, es demasiado doloroso todo lo que uno logra ver", manifestó.
En ese sentido, hizo hincapié en la falta de recursos para asistir a las personas atrapadas entre los escombros. "Saber de amigos cercanos, de conocidos que han tenido que sacar sus chiquitos debajo de escombros, y que no tenemos la capacidad humana ni logística de ningún tipo de poder ayudar a salir a toda esta gente, es desesperante", expresó.
"Ni sabemos cuántos hay, ni sabemos nada, porque no tenemos condiciones. Yo creo que no estamos preparados para una contingencia como esta", remarcó.
La venezolana comparó el impacto emocional de la tragedia con otras catástrofes que marcaron la historia reciente de su país, como la vaguada de Vargas. "Hablar de Vargas, de Maiquetía y de Caracas inevitablemente te lleva a una de las grandes catástrofes que tuvimos en Venezuela, donde hasta el día de hoy fueron incontables las víctimas", sostuvo.
Frente a este escenario, Fanny pidió ayuda internacional urgente. "Hoy apelamos al mundo entero a que nos ayuden con bomberos, con rescatistas, con alimentos, con todo, porque no tenemos la capacidad de respuesta ante esta situación", afirmó.
Consultada sobre la posibilidad de organizar campañas solidarias desde Santiago del Estero, explicó que ya comenzó a establecer contactos con venezolanos radicados en distintas provincias argentinas. Sin embargo, remarcó que la prioridad es la asistencia concreta en territorio.
"Más allá de las palabras de apoyo, se necesita una capacidad de reacción. En este momento se necesita ayuda física, agua, alimentos, porque las catástrofes son edificios enteros de una ciudad colosal", indicó.
Fanny contó además que su última visita a Venezuela fue en diciembre, cuando pudo reencontrarse con su madre y su familia. "No dejo de amar mi patria, más allá de todo el tiempo que tengo acá. Esto te parte el alma. Así como el temblor rompe la tierra, te parte el corazón", dijo conmovida.
También explicó que quienes están fuera del país viven la tragedia de una manera particular, porque acceden a imágenes y videos que muchos familiares en Venezuela no pueden ver por la falta de condiciones tecnológicas y de comunicación.
Sobre el final, pidió que los esfuerzos se concentren en rescatar a las personas que aún permanecen bajo los escombros. "Pedimos a Dios que no haya réplicas de magnitudes importantes, que pare la tierra y que se pueda dar rescate a esas personas. El llamado es a todos los países y organizaciones mundiales para que se aboquen a buscar a la mayor cantidad de sobrevivientes", expresó.
Antes de despedirse, Fanny agradeció el acompañamiento y dejó una frase que resume el sentimiento de muchos venezolanos que viven lejos de su tierra: "Santiago en el corazón, pero Venezuela en la sangre. Es el momento de que nos ayuden, y solo a través de difusiones como esta puede llegarnos ayuda en el tiempo oportuno".
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