Santiago Sylvester: "Que el músculo más trabajado sea la curiosidad"
Durante décadas anotó frases, lecturas, escenas e intuiciones en pequeñas libretas. En La cantera (Notas del tiempo), Santiago Sylvester convierte ese archivo íntimo en un libro y reflexiona sobre el oficio de escribir, el paso del tiempo y la curiosidad como motor de la literatu…

Resumen para apurados
Durante añosSantiago Sylvester llevó libretas en los bolsillos, anotó frases, escenas, lecturas, ocurrencias. No para construir un libro, al menos no de manera inmediata, sino para no perder aquello que la memoria deja escapar. La cantera (Notas del tiempo) nace de ese gesto casi doméstico: abrir los cuadernos, volver sobre ellos y descubrir que, entre apuntes dispersos, también había una forma de autobiografía. No la de los hechos, sino la de una mirada.
En esta conversación, Sylvester habla de la memoria y del olvido, de la escritura fragmentaria, de los libros que cambian con los años y de la obstinación de seguir escribiendo sobre papel cuando casi todo parece haber migrado a una pantalla. Pero, sobre todo, habla de la curiosidad. No como una virtud, sino como una manera de estar en el mundo. En sus respuestas no hay afán de cerrar los asuntos. Hay, más bien, una desconfianza hacia las conclusiones definitivas y la intuición de que la literatura empieza, casi siempre, donde terminan las certezas.
"La cantera" reúne apuntes escritos a lo largo de muchos años. ¿En qué momento sintió que esas notas dejaban de ser un archivo personal para convertirse en un libro?
No recuerdo haber tenido un momento clave para esto, sino que fue llegando de a poco, unas ciertas ganas de revisar la trastienda; y encontré que, aún en su precariedad, podía valer la pena descorrer la cortina y ver qué hay detrás.
En el prólogo usted afirma que "toda vida es desarreglada mientras se la va viviendo". ¿Cree que escribir sirve para encontrar un orden o simplemente para aceptar ese desorden?
Esa frase es más o menos una constatación. Vivimos con apetencias, necesidades y proyectos, que unas veces se cumplen y otras no, y que son hasta contradictorios; todo eso es bastante desordenado; pero los recuerdos ya tienen un cierto orden, y nosotros mismos nos encargamos de darles sentido.
El libro mezcla citas, recuerdos, observaciones y ocurrencias. ¿Qué le interesa de esa escritura fragmentaria frente a la idea de una obra más lineal o sistemática?
Me gusta precisamente que no sea sistemática, que no se dirija hacia una conclusión. Creo que en eso hay, o puede haber, una cierta frescura, como mostrar los gérmenes de cosas que tal vez sucedieron.
Usted define estas notas como una "cantera" de donde pueden surgir poemas, cuentos o ensayos. ¿Diría que toda su obra nace primero de la anotación antes que de un proyecto preconcebido?
No toda mi obra, pero sí mucha. Yo he andado años con libretas en el bolsillo porque la memoria no es infinita y necesitaba anotar; de esa manía surgió muchas veces algo menos efímero, o que pretende un resultado: un poema, un cuento, un ensayo. Las anotaciones no son precisamente un resultado sino un apunte en tránsito, y eso es lo que recogen en esas libretas.
La lectura ocupa un lugar central en el libro. ¿Cómo ha cambiado el Santiago Sylvester lector desde aquellos primeros cuadernos hasta hoy? ¿Hay autores que con el tiempo dejaron de decirle algo y otros que crecieron con los años?
No hay dudas de que he cambiado, se sumaron muchos autores, leo y releo de otra manera, y la mucha lectura cambia la valoración de lo que he ido haciendo. En esto, el tiempo es implacable.


En varios pasajes aparece la tensión entre memoria y olvido. ¿Confía más en la memoria o en la escritura como forma de preservar una experiencia?
No se escribe sólo para preservar una experiencia, pero sin dudas la memoria no puede conservar todo. Y al cabo de los muchos años (que ya tengo), el olvido es necesario porque, si recordara todo, sería tal el exceso de recuerdos que no habría lugar para el presente. Y el presente es nada menos que la vida, lo que falta, y no me lo quiero perder.
Hay una frase muy sugestiva: "El sitio del conocimiento es el sitio del problema". ¿La literatura sigue siendo para usted un espacio para formular preguntas más que para ofrecer respuestas?
Alguna respuesta sale de vez en cuando, y es necesario que sea así; pero lo más importante es que no se agoten las preguntas. Precisamente una de las frases anotadas dice: "Que el músculo más trabajado sea la curiosidad".
El libro recupera apuntes escritos en distintas etapas de su vida. ¿Se encontró con un "Santiago Sylvester" que ya no reconocía? ¿Hubo ideas o intuiciones que lo sorprendieron al releerlas décadas después?
En la relectura de los propios escritos siempre hay desacuerdos, sobre todo cuando pasaron tantos años. Pero ya he arreglado las cuentas con el chango que yo era y estamos en paz.
Vivimos una época en la que casi todo queda registrado digitalmente y, al mismo tiempo, parece olvidarse muy rápido. ¿Qué lugar ocupan hoy las libretas, la escritura manuscrita y el acto de anotar?
Pertenezco irremediablemente a la "era Gutenberg". Decía Fernando Savater, el filósofo español, que si el libro fuera una invención actual sería considerado un adelanto, por las ventajas que ofrece. Como lector, soy del papel; y mi manera de escribir consiste en escribir rápido y corregir despacio. El mundo digital se presta poco para esto; y aunque lo uso, lamento que hayan desaparecido, por ejemplo, los epistolarios; hay verdaderas joyas en ese registro, es donde los escritores se descuidan y muestran una faceta a veces inesperada.
Después de una trayectoria tan extensa como poeta, ensayista y narrador, ¿qué representa La cantera dentro de su obra? ¿Es un libro de balance, un laboratorio de escritura o una invitación a entrar en la cocina de su trabajo?
Tal vez sólo sea otra ocurrencia, pero por supuesto que no voy a quitarme la responsabilidad que tengo. Es posible que se trate de distintas cosas, según quien lea el libro: para unos será una colección de reflexiones, aforismos y anécdotas; para otro (el que conozca más lo que he escrito) será una puerta de entrada a la cocina, y para otros será un mero divertimento. Para mí es un nuevo libro, y espero que interese y guste.
Como cierre, una última pregunta; Si tuviera que salvar una sola anotación de todos esos cuadernos para representar una vida de lector y escritor, ¿qué tipo de frase elegiría: una idea, un verso, una duda o una ironía? ¿Por qué?
La verdad es que no sé qué elegiría; hay reflexiones que me gustan, asuntos que me interesan, pero no creo que representen la totalidad. La gracia es precisamente que son ráfagas, trallazos, y cada uno tiene su vida propia.
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