Sube el dólar: cuáles son los 8 gráficos que mira el mercado para proyectar el próximo movimiento cambario
El billete sube 4,5% en el mes y 1,3% de avance en el año.

Tomando desde el piso de $1390, el tipo de cambio MEP avanza 7,7% hasta los valores actuales.
Existen factores locales y externos que presionan sobre el tipo de cambio. Cuales son los gráficos que mira el mercado para estimar el próximo movimiento del dólar.
El dólar se estuvo moviendo al alza en las últimas jornadas y eso es una novedad.
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El tipo de cambio financiero superó los $1500, siendo su mayor valor desde el primer trimestre.
De cualquier manera, la variación en el acumulado del año es de 1,3% y un avance de 4,5% en el mes, haciendo que el tipo de cambio regrese a los valores de comienzo de 2026.
En línea con ello, el dólar CCL se acomoda en $1552, aunque amplía su distancia contra el techo de la banda, el cual se encuentra en $1797.
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Es decir, el techo de la banda se encuentra hoy un 15% por encima del valor del dólar CCL y 21% respecto del valor actual del dólar oficial spot.
Si bien el dólar sube, el hecho de que el dólar se mueva con ligera o baja volatilidad, el mercado mantiene un anclaje en sus expectativas.
Los inversores miran de cerca cuales pueden ser los próximos valores del tipo de cambio.
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Dichas expectativas pueden ser plasmadas en la curva de dólar futuro.
En ese sentido, la curva de devaluación implícita de ROFEX muestra que el mercado espera una aceleración gradual del ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial, pero descarta un salto discreto.
La tasa efectiva anual (TEA) implícita pasa de apenas 8,8% en el primer mes a 20,7% en el segundo, continúa aumentando hasta 23,3% y 23,8% entre el cuarto y quinto mes, y alcanza un máximo de 24,8% hacia el octavo mes.
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A partir de allí, las expectativas permanecen prácticamente estables en torno al 24,7% anual hasta el horizonte de doce meses.
Esta trayectoria refleja que los operadores descuentan un esquema de ajuste cambiario previsible y consistente con un proceso de convergencia nominal.
La estabilización de la curva alrededor del 25% anual indica que el mercado considera sostenible un ritmo de devaluación moderado, compatible con una inflación en descenso y sin expectativas de una nueva corrección brusca del tipo de cambio.
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En consecuencia, los precios de los futuros sugieren un escenario de mayor previsibilidad cambiaria, aunque con una depreciación algo más acelerada que la observada en el muy corto plazo.
Los analistas de Grupo ST explicaron que las expectativas del mercado cambiario reflejan un escenario de ajuste gradual del tipo de cambio, sin anticipar una devaluación brusca.
"Las tasas forward de futuros muestran que el mercado descuenta una mayor presión cambiaria hacia fines de 2026 e inicios de 2027, aunque posteriormente las expectativas comienzan a moderarse", dijeron.
Además, agregaron que también las proyecciones de los analistas relevados por el REM evidencian una convergencia de las principales variables nominales —inflación, devaluación y tasa de interés— hacia niveles cercanos al 20% anual, lo que sugiere que el mercado espera una normalización macroeconómica con menor volatilidad.
"El reciente incremento del tipo de cambio redujo las tasas reales medidas en dólares e incrementó el rendimiento requerido para mantener posiciones en pesos. Los indicadores muestran que las expectativas permanecen relativamente ordenadas y que la corrección cambiaria observada se encuentra dentro del rango que los agentes ya contemplaban para el año, aunque con un mayor piso de tasas para sostener el atractivo de los activos en moneda local", sostuvieron.
En la misma línea, las tasas implícitas en la curva de dólar futuro mantienen una trayectoria ascendente y relativamente estable, pasando de un tipo de cambio esperado de $1.479 para junio de 2026 a $1.815 para mayo de 2027.
Esto implica una depreciación acumulada cercana al 23% en doce meses, consistente con las tasas implícitas observadas en el mercado de futuros.
Mirando hacia los próximos valores del tipo de cambio, Javier Scleato, Senior portfolio Manager de Fondos Fima, remarcó que la curva de dólar futuro hoy opera con mucha tranquilidad.
"La curva de futuros tiene pendiente positiva con tasas nominales anuales implícitas del 20% al 24,5% lo que determina tasas efectivas prácticamente planas y con tasas forward entre cada período sumamente tranquilas. Si bien está presente que de a poco nos vamos situando en un escenario pre-electoral el dato diario de incremento en la compra de reservas alimentan estas curvas de manera virtuosa", detalló.
Una variable clave que impacta sobre el tipo de cambio están relacionados con los flujos de dólares provenientes por el lado del frente comercial.
Para analizar los flujos actuales y futuros, el mercado pone un ojo en la balanza comercial, la cual arrojó un superávit en mayo de u$s 3504 millones, creciendo versus los u$s 607 millones de mayo de 2026 y logrando el máximo resultado comercial de la serie en términos nominales.
De esta manera el acumulado en los últimos 12 meses marca un superávit de u$s 21.220 millones, mientras que los primeros 5 meses del año suman u$s 11.783 millones, muy por encima de los u$s 1883 millones de los primeros 5 meses de 2025.
El mercado proyecta también un continuo flujo de dólares que podrían venir en los próximos meses y años, permitiendo proyectar la actual estabilidad cambiaria hacia adelante.
El sector energético exportará cada vez más divisas, lo cual permite especular con mayor flujo que debería mantener calmo el valor del dólar, tanto en el corto como en el mediano plazo.
Los analistas de Max Capital detallaron que esperan flujos de dólares hacia los próximos meses.
"Contrariamente a la percepción de que los flujos de exportación se concentran en la primera mitad del año, estos se distribuyen de manera relativamente homogénea a lo largo del año. Mayores exportaciones de minería y energía, junto con la demora en las ventas de soja y las exportaciones de maíz de segunda, deberían sostener ingresos robustos hasta septiembre, por encima de u$s 8000 millones por mes", detallaron desde Max Capital.
Además, explicaron que el Gobierno ha respondido a las presiones cambiarias validando tasas largas más altas pero empujando a la baja a las cortas.
"Las tasas reales cortas continúan siendo negativas, mientras que la prima por plazo ha aumentado a medida que el Gobierno buscó extender la vida promedio de la deuda. Además, el Gobienro lleva a cabo una estrategia de manejo de deuda orientada a aliviar las presiones cambiarias preelectorales. Al validar tasas más altas en los plazos largos, el Gobierno está reduciendo el stock de vencimientos de antes de las elecciones de 2027", explicaron.
En esa línea, y mirando la dinámica cambiaria, desde Max Capital consideran que es probable que el dólar en $1450 haya encontrado un piso.
"Todas las señales apuntan a un tipo de cambio más débil, y creemos que 1440 podría convertirse en un nuevo piso en el corto plazo.", dijeron.
Por su parte, desde IOL Inversiones también se centraron en el ritmo de compras del BCRA y los flujos futuros de divisas en el mercado, los cuales podrían impactar sobre el tipo de cambio.
Desde la compañía advierten que de cara al segundo semestre, el panorama luce más exigente en términos de estacionalidad y que la atención estará centrada en mantener estable la volatilidad del tipo de cambio.
"La oferta comercial tiende a comprimirse en la segunda mitad del año, y se observan algunas señales de moderación en los precios de los principales commodities. No obstante, el superávit energético y financiero debería contribuir a contener la volatilidad cambiaria durante la segunda mitad del año", comentaron.
Finalmente, los analistas de Cohen vienen advirtiendo desde comienzo de mes los riesgos sobre las pasiones en pesos ante el hecho de que detectaban presiones alcistas en el tipo de cambio.
Entre sus argumentos para mantenerse con cautela sobre el dólar, desde Cohen explicaron que la liquidación del agro y el ingreso de deuda financiera, que fueron la principal fuente de oferta de divisas durante el primer semestre, perderán tracción hacia la segunda mitad del año.
Además, alertan que la recuperación de la actividad comenzaría a presionar sobre la demanda importadora en un contexto de dolarización de carteras que se mantiene elevado.
"Las condiciones que sostuvieron el carry trade en la primera mitad del año difícilmente se repliquen, por lo que recomendamos cerrar estas posiciones y rotar hacia instrumentos hard-dollar, en particular hacia la curva soberana, sobre la que mantenemos una visión constructiva", detallaron.
Un factor clave detrás de la reciente suba del dólar fue el cambio de expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal.
Si bien la Fed mantuvo sin cambios la tasa de interés, el nuevo "dot plot" mostró un sesgo más restrictivo: la mitad de los miembros del FOMC proyecta nuevas subas de tasas, cuando en marzo la mayoría esperaba recortes.
Este giro llevó al mercado a descontar que las tasas en Estados Unidos permanecerán elevadas por más tiempo e incluso podrían aumentar nuevamente hacia septiembre y diciembre.
Como consecuencia, subieron los rendimientos de los bonos del Tesoro, el dólar se fortaleció a nivel global y el índice dólar (DXY) alcanzó los 101 puntos, su nivel más alto en más de un año, presionando también sobre las monedas emergentes como el peso argentino.
Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, afirmó que el movimiento cambiario reciente se debió a factores externos principalmente.
"En las últimas semanas, el dólar subió por perspectivas de una Fed más contractiva, lo cual pone presión sobre las monedas de países emergentes. A eso se suma la reciente baja de los precios del petróleo y, desde el lado doméstico, la baja de tasas de interés observada y el relajamiento de las condiciones monetarias de los últimos meses que podría acentuarse. Todo eso da lugar a un tipo de cambio algo más depreciado, posiblemente en línea con lo que descuenta la curva de futuros", dijo Fagan.
El mercado espera que la Fed deje sin cambios la tasa en su reunión de fin de julio con un 69% de probabilidad.
A su vez, espera que en la reunión de septiembre la Fed suba la tasa en 25 puntos básicos, al rengo de 3,75% y 4%, con un 49% de probabilidad.
Es decir, el mercado ya no ve baja de tasas, sino que se prepara para evidenciar nuevas subas en las tasas del Banco Central de EEUU.
En otras palabras, ahora los inversores ven una reserva Federal llevando a cabo una política monetaria más contractiva, por lo que la reacción del mercado fue la de una fuerte suba en las tasas de interés de los bonos del tesoro de EEUU y un rally en el dólar.
Tal giro en las expectativas empujó al alza al dólar index, el cual alcanzó los 101 puntos, su mayor valor en más de un año.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, destacó que el dólar en Argentina se movió en función de la dinámica global, influenciada por el giro contractivo de la política monetaria de la Fed hacia adelante.
Sin embargo, espera que el tipo de cambio local siga siendo influenciado por factores domésticos.
"En este marco de volatilidad global, el tipo de cambio siguió mostrándose resiliente, aunque, dado el tono optimista tras la recalificación de deuda de la semana pasada, pesaron más los factores domésticos. De momento, los flujos siguen dominando la narrativa cambiaria, aun en un contexto de liquidez en pesos holgada, con tasas cortas que se sostienen en terreno real negativo y con prácticamente volatilidad nula", detalló Franco.
Rodrigo Benítez, economista jefe de Grupo ST, agregó que la suba del dólar a nivel global a causa del giro en las perspectivas de la política monetaria de la Fed, impactó sobre el tipo de cambio local y provocó la suba del dólar en las últimas jornadas.
"La señal sobre el giro contractivo de la Fed que captó el mercado es una probabilidad creciente de que aumenten las tasas reales de interés. La consecuencia de esos movimientos ha sido un aumento de flujos hacia Estados Unidos y menos hacia economías emergentes. Cuando eso sucede, se fortalece el dólar y se debilitan tanto las monedas de las economías emergentes, como el precio de los commodities. Este parece haber sido el principal driver de los últimos movimientos", sostuvo Benítez.
Mirando hacia adelante, Benítez ve al desplazamiento actual del dólar como saludable, sobre todo al contextualizarlo con un escenario global más desafiante.
"Un aspecto positivo de este movimiento reciente es que el tipo de cambio se está comportando como fusible ante estos shocks externos. Es sano para la economía que el tipo de cambio no sea algo fijo y que reaccione ante shocks como estos que han sucedido en las últimas semanas", dijo Benítez.
Finalmente, los analistas de Criteria explicaron que el movimiento del tipo de cambio recientemente se debió a factores locales y externos.
"Parte del movimiento respondió al fortalecimiento global del dólar y al debilitamiento generalizado de las monedas latinoamericanas. Dicho moviiento también reflejó una menor capacidad del Banco Central para contener completamente las presiones alcistas sin recurrir a intervenciones adicionales. Durante buena parte de junio continuaron observándose indicios de participación activa de la autoridad monetaria en la curva dólar linked", afirmaron.
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